EL MISTERIOSO DESTINO DE LOS RESTOS DE DON PELAYO
La figura de Don Pelayo está rodeada de incógnitas y misterios. Desde su origen, que algunos consideran astur y otros visigodo, hasta el lugar en que fue sepultado.
Si uno visita Covadonga, concretamente la Santa Cueva del Santuario, podrá percatarse de que a mano derecha de la Capilla se encuentra una sepultura: la supuesta tumba del rey Don Pelayo.
En la lápida se halla inscrito lo siguiente: «Aquí yace el Rey Don Pelayo, electo el año 716, que en esta milagrosa cueva comenzó la restauración de España. Vencidos los moros, falleció el año 737 y le acompaña su mujer y su hermana».Pero, ¿se hallan realmente los restos de Don Pelayo en Covadonga?
No es hasta el siglo IX que comienza hablarse de la sepultura de Pelayo, concretamente en las crónicas albeldense y sebastianense, en las que se menciona que el caudillo fue enterrado, junto con su esposa Gaudiosa, en Santa Eulalia de Velamio (Abamia, Asturias).
Siglos más tarde, se extendió la tradición de que los restos de Pelayo habían sido trasladados de Abamia a Covadonga, por orden de Alfonso II de Asturias o de Alfonso X de Castilla, dependiendo del relato, aunque este hecho no consta en ningún documento ni, en definitiva, en parte alguna.
El historiador Ambrosio de Morales, tras visitar Covadonga en 1572 por orden del rey Felipe II, hizo referencia a ello:
«Ésta, dicen todos que es la sepultura del Rey Don Pelayo, añadiendo que el Rey Don Alonso el Casto, cuando edificó esta iglesia, pasó a ella el cuerpo de este Rey desde la Iglesia de Santa Eulalia. Esto es lo que ahora todos dicen en Asturias, sin poder dar más razón de ello»
Ya en el siglo XX, con motivo de una de las visitas que Alfonso XIII hizo a Covadonga, se abrió el sepulcro de Don Pelayo para que el rey de España pudiese ver sus restos.
El monarca expresó «no haber visto en el interior más que un fémur, de tan grandes proporciones, que supongo no fuese de un ser humano».


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