¿POR QUÉ ASTURIAS ES UN PRINCIPADO?

 

Tras años de guerra dinástica, en 1369, el rey de Castilla Pedro I, de la dinastía Borgoña, fue asesinado por su hermano bastardo Enrique de Trastámara, que se convirtió desde ese momento en rey de Castilla con el nombre de Enrique II. El monarca fratricida tuvo un hijo bastardo, Alfonso Enríquez, cuyo crianza fue confiada a Rodrigo Álvarez de las Asturias, un poderoso noble asturiano que hará a Enríquez heredero del condado de Noreña, de Gijón y de casi tres quintas partes de Asturias y parte de León. 


Tras la victoria de su padre en la guerra dinástica de Castilla, Alfonso Enríquez esperaba ser nombrado heredero al trono castellano, pero su hermanastro Juan se le adelanta, siendo proclamado rey de Castilla como Juan I tras la muerte de Enrique II en 1379.
Alfonso Enríquez comenzó entonces a conspirar contra su hermanastro, y encabezó una rebelión en sus dominios asturianos contra la Corona, ofreciendo el puerto de Gijón a ingleses y franceses. Pero su sublevación fracasó, fue hecho prisionero y sus posesiones fueron confiscadas. 
El rey de Castilla Juan I tuvo entonces la intención de supeditar los señorios asturianos a la autoridad real. Además, quería poner fin al conflicto dinástico entre las dinastías de Borgoña y Trastámara que aún continuaba por las reclamaciones al trono de Constanza de Castilla, hija de Pedro I. 
De modo que, tras la boda de su hijo Enrique de Trastámara con Catalina de Lancáster (nieta de Pedro I de Castilla, de la dinastía Borgoña), Juan I crea en 1388 el Principado de Asturias, cuya titularidad pasarán a tener los herederos al trono de Castilla y que pondrá fin al conflicto dinástico. 

La práctica de constituir un territorio, en este caso Asturias, como Principado era congruente con una práctica política generalizada en la Baja Edad Media en otros reinos españoles y europeos: Gerona, en Aragón; Viana, en Navarra; Gales, en Inglaterra. 
El poder real castellano de los Trastámara mataba dos pájaros de un tiro: ponía fin al conflicto con la dinastía Borgoña dando a una descendiente de Pedro I un importantísimo título, y a la vez supeditaba Asturias, foco de rebelión, a la Corona de Castilla.
La creación del Principado supuso también el reconocimiento de Asturias como iniciador de la Corona de Castilla, siendo princeps, en su sentido etimológico, principiante o iniciador, como lo fue el Reino de Asturias respecto a Castilla.
Sin embargo, la prematura muerte de Juan I impidió la inmediata conformación institucional y jurídica del Principado, volviendo Alfonso Enríquez a sus andadas refugiándose en Gijón, villa que fue quemada en 1394 por las tropas reales, poniendo fin a la guerra en Asturias. 

La proclamación efectiva del Principado como mayorazgo regio de los herederos de la Corona de Castilla se daría ya en el siglo XV durante el reinado de Juan II, hijo de Enrique III de Trastámara. 
El Principado de Asturias no era solo un título de honor, sino que el territorio pasó a pertenecer como patrimonio a los herederos al torno castellano. Esto cambiaría con los Reyes Católicos, pasando a ser un título sin jurisdicción sobre el territorio. 
La unificación de Castilla y Aragón hizo que el heredero único de ambas coronas, que pasarían a conformar la Monarquía Española, pasase a ostentar el título, por lo que desde entonces el heredero al trono español es príncipe de Asturias. 

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