EL PLAN DE LOS REYES CATÓLICOS PARA RECONQUISTAR JERUSALÉN
En 1492, los ejércitos cristianos de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón reconquistan la ciudad de Granada, el último reducto musulmán de la península ibérica. Ese mismo año, Cristóbal Colón, financiado por Castilla, descubre el Nuevo Mundo.
Tanto los Reyes Católicos como Colón veían a la monarquía española como la elegida por Dios para unificar el mundo bajo el cristianismo. Y por ello, estaban convencidos de que el espíritu de Reconquista no podía acabar en Granada.
Isabel y Fernando consideraban que tenían la misión divina de continuar reconquistando todos aquellos territorios que en algún momento fueron cristianos y que por las armas pasaron al control de los musulmanes. El primer paso sería reconquistar el norte de África. En 1497, tropas castellanas toman Melilla.
En los siguientes años, se sucederán las conquistas en el territorio norteafricano, destacando la toma de Orán en 1509 por el cardenal Cisneros, que se hizo con el control de la plaza y liberó a los cautivos cristianos. En 1504, Fernando el Católico sumó a la Corona española el título oficial de "Rey de Jerusalén" tras conquistar Nápoles.
Y el rey de Aragón lo vio claro: él habría de ser el monarca cristiano que reconquistase Jerusalén. Ese año de 1504 murió Isabel la Católica y en 1506 lo hizo Colón.
En su testamento, el almirante genovés dejó escrito que el oro extraído de América debía utilizarse exclusivamente para financiar una gran cruzada que recuperara el Santo Sepulcro. Colón creía en las profecías. Los españoles sentían que el cuidado de Jerusalén les correspondía.
Proteger y hacerse con el control de los Santos Lugares, expulsando a los sarracenos, debería ser una prioridad de los monarcas cristianos. Sin embargo, cualquier proyecto de expansión acabó fracasando.
Los españoles sufrieron una dura derrota en 1510 en Djerba, en el norte de África, que les obligó a frenar su empuje por el continente africano. Además, conflictos en Italia y la cuestión de América hicieron que la atención se dirigiese hacia allí y menos hacia planes de cruzada.
Las operaciones militares en el norte de África sirvieron para proteger a los reinos españoles de las incursiones de piratas berberiscos, pero el plan mesiánico no vería la luz. Desde Fernando V hasta la actualidad, los reyes de España ostentan el título de reyes de Jerusalén.
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